La industria musical está enfrentando una revolución silenciosa.
Cada día, las plataformas de streaming se ven saturadas por melodías creadas por inteligencia artificial.
En Deezer, estas composiciones ya constituyen el 10 % de los títulos publicados diariamente.
Este incremento vertiginoso ha generado preocupación en la industria musical, tanto en Suiza como en otros lugares. Los artistas tradicionales observan una rápida transformación de su papel habitual. Los algoritmos ahora favorecen sonidos generados sin intervención humana, muchas veces indistinguibles de las creaciones originales.
Estos “artistas fantasma” ganan popularidad gracias a las playlists automatizadas, con millones de reproducciones que se acumulan para fomentar el sueño, la relajación o la concentración. Christian Wicky, codirector del sello Irascible, comenta: “Es muy difícil detectar una canción creada por IA, especialmente cuando no hay voces”. La difusión masiva de estos temas eclipsa a los músicos tradicionales, quienes luchan por mantener su visibilidad en un mercado cada vez más dominado por la tecnología.
Estrategia económica asumida
Las plataformas están apostando por esta tendencia para evitar el pago de derechos de autor. Por ejemplo, Spotify ha destinado cerca de 9 mil millones de francos a la industria musical en 2023. “Estas plataformas realmente harán un esfuerzo por dejar de pagar los derechos de autor”, advierte Christian Wicky. Producir música propia mediante IA permitiría generar contenido a menor costo, beneficiando económicamente a las plataformas a expensas de los artistas.
Un combate desigual para los artistas
Stephan Kohler, conocido como Mandrax, dedica semanas a reportar copias de sus propios temas. “Literalmente me estoy enfrentando a máquinas”, afirma. Los artistas reciben respuestas automáticas y esperan largas demoras antes de que se efectúen los retiros de contenido. Mientras tanto, su música se difunde sin compensación, a veces utilizada incluso para entrenar otras inteligencias artificiales. Los ingresos de Kohler dependen en un 70 % de las plataformas, lo que hace que la amenaza sea muy real.
Ante esta situación, los artistas exigen leyes que regulen el uso de la IA en la música. “Existe una ley de Netflix en Suiza, ¿por qué no una ley para Spotify?”, cuestiona Kohler. Una regulación establecería límites claros. Sin una intervención rápida, la Sociedad Suiza de Autores prevé una disminución del 24 % en los ingresos de los creadores para 2028, y este porcentaje podría seguir aumentando si no se toman medidas a corto plazo.
Índice
ToggleAumento de música generada por IA en plataformas de streaming
En la actualidad, las plataformas de streaming se enfrentan a una transformación sin precedentes debido al incremento de música generada por inteligencia artificial. Cada día, una ola de piezas musicales creadas por algoritmos inunda sitios como Deezer, donde ya representa aproximadamente el 10 % de los títulos publicados diariamente. Este fenómeno no solo está redefiniendo el panorama musical, sino que también plantea importantes preguntas sobre el futuro de la creatividad y la autoría en la música.
La capacidad de la IA para producir música rápidamente y a gran escala está cambiando la manera en que consumimos y descubrimos nuevos artistas. Las herramientas avanzadas de generación musical permiten crear composiciones que, en muchos casos, son indistinguibles de las obras humanas. Este avance tecnológico no solo facilita la producción de música en diversos géneros, sino que también abre la puerta a nuevas formas de expresión artística.
Además, la integración de la IA en la creación musical está permitiendo experimentar con sonidos y estructuras que antes eran difíciles de imaginar. Este desarrollo no solo enriquece la oferta musical, sino que también desafía a los artistas a innovar y a adaptarse a un entorno en constante evolución. Sin embargo, esta revolución tecnológica también trae consigo una serie de desafíos que deben ser abordados para garantizar un equilibrio justo entre la tecnología y el talento humano.
Impacto en la industria musical suiza y global
La industria musical está experimentando una transformación profunda, tanto en Suiza como a nivel global, debido a la creciente presencia de la música generada por IA. Este cambio no solo afecta a los artistas, sino también a productores, sellos discográficos y otros actores clave del sector. La rapidez con la que la inteligencia artificial está reconfigurando el panorama musical ha generado inquietudes sobre el futuro de los roles tradicionales dentro de la industria.
En Suiza, al igual que en otros países, los artistas están observando cómo sus funciones tradicionales están siendo redefinidas. Los algoritmos ahora pueden generar sonidos sin la necesidad de intervención humana, lo que dificulta la diferenciación entre creaciones originales y producciones automatizadas. Este fenómeno plantea preguntas importantes sobre la autenticidad y el valor de la música producida por humanos frente a la generada por máquinas.
A nivel global, las plataformas de streaming están adoptando cada vez más la música creada por IA, lo que está llevando a una reconfiguración de las dinámicas de mercado. La capacidad de producir música a bajo costo y a gran escala está permitiendo a las plataformas diversificar su oferta y atraer a un público más amplio. Sin embargo, esto también significa que los artistas tradicionales deben esforzarse más para mantener su visibilidad y relevancia en un entorno cada vez más competitivo.
El auge de los « artistas fantasma » y su popularidad
Uno de los fenómenos más destacados de esta revolución tecnológica es el surgimiento de los « artistas fantasma ». Estos son músicos virtuales creados enteramente por inteligencia artificial y que han ganado una notable popularidad gracias a las playlists automatizadas. Estos títulos están diseñados para fomentar estados específicos como el sueño, la relajación o la concentración, acumulando millones de reproducciones sin la intervención directa de seres humanos.
Christian Wicky, codirector del sello Irascible, ha señalado que « es muy difícil repotear una canción creada por la IA, especialmente cuando no hay voces ». Esta dificultad para distinguir las creaciones artificiales de las humanas ha permitido a los artistas fantasma eclipsar a los músicos tradicionales, quienes luchan por mantener su visibilidad en un mercado saturado. La popularidad de estos artistas virtuales no solo desafía las nociones tradicionales de autoría y creatividad, sino que también plantea cuestiones sobre el valor y la autenticidad de la música.
Además, la difusión masiva de estos artistas fantasma está influyendo en las preferencias del público y en las tendencias musicales. Las plataformas de streaming, al priorizar contenido generado por IA, están redefiniendo lo que se considera popular y comercialmente viable. Este cambio está obligando a los artistas humanos a adaptarse y encontrar nuevas formas de destacar en un entorno donde la automatización está tomando un papel preponderante.
Estrategias económicas de las plataformas de streaming
Las plataformas de streaming están adoptando estrategias económicas centradas en la inteligencia artificial para maximizar sus beneficios y reducir costos. Una de las principales motivaciones detrás de esta tendencia es la intención de evitar el pago de derechos de autor. En 2023, Spotify, por ejemplo, transfirió cerca de 9 mil millones de francos a la industria musical, una cifra que las plataformas buscan reducir mediante la producción de su propia música generada por IA.
Christian Wicky ha advertido que « estas plataformas realmente van a impulsar una estrategia para no tener que pagar derechos de autor ». La creación de contenido musical a través de la IA permite a las plataformas generar una gran cantidad de títulos a un costo mucho menor en comparación con la contratación de artistas y la negociación de acuerdos de derechos. Esta estrategia no solo mejora la rentabilidad de las plataformas, sino que también les da un mayor control sobre el contenido que ofrecen a sus usuarios.
Además, la producción de música mediante IA permite a las plataformas diversificar su catálogo y adaptarse rápidamente a las tendencias del mercado. La capacidad de generar música en diferentes géneros y estilos sin la necesidad de largas producciones o grabaciones facilita la rápida actualización de las playlists y la oferta musical. Este enfoque automatizado no solo mejora la eficiencia operativa de las plataformas, sino que también les permite responder de manera más ágil a las demandas cambiantes de los consumidores.
Sin embargo, estas estrategias económicas están generando tensiones dentro de la industria musical. Los artistas tradicionales se ven desplazados por la creciente presencia de música generada por IA, y la reducción en el pago de derechos de autor amenaza con disminuir significativamente los ingresos de los creadores. Esta dinámica plantea la necesidad de un equilibrio entre la innovación tecnológica y el reconocimiento justo del trabajo artístico humano.
La lucha desigual de los artistas tradicionales
En medio de esta ola de automatización, los artistas tradicionales enfrentan una batalla desigual para mantener su relevancia y visibilidad. Stephan Kohler, conocido como Mandrax, es un ejemplo de un músico que lucha contra la proliferación de copias generadas por IA de sus propias obras. « Me estoy enfrentando literalmente a máquinas », confiesa Kohler, destacando la dificultad de proteger su creatividad en un entorno dominado por la inteligencia artificial.
Los artistas como Kohler dedican semanas a reportar copias de sus canciones creadas por IA, solo para recibir respuestas automáticas y largas esperas antes de que las obras sean retiradas. Mientras tanto, sus creaciones son difundidas sin ningún tipo de remuneración, e incluso utilizadas para entrenar otros sistemas de inteligencia artificial, lo que agrava la situación y reduce aún más sus ingresos.
La dependencia financiera de los artistas hacia las plataformas de streaming es alarmante. En el caso de Kohler, aproximadamente el 70 % de sus ingresos provienen de estas plataformas. Este alto grado de dependencia significa que cualquier cambio en las políticas de las plataformas o en las preferencias de los consumidores puede tener un impacto devastador en la estabilidad económica de los músicos. La situación es aún más precaria para aquellos que no tienen los recursos para combatir eficazmente la proliferación de contenido generado por IA.
Además, la falta de apoyo institucional y la ausencia de regulación específica agravan las dificultades de los artistas. Sin leyes claras que regulen el uso de IA en la música, los artistas tradicionales se encuentran en una posición vulnerable, luchando contra tecnologías que avanzan a un ritmo vertiginoso. Este desequilibrio resalta la necesidad urgente de implementar medidas que protejan los derechos de los creadores y aseguren una compensación justa por su trabajo.
La necesidad de regulación en el uso de IA en la música
Frente a esta situación, la comunidad artística está exigiendo la creación de leyes que regulen el uso de la inteligencia artificial en la música. Stephan Kohler plantea una pregunta crucial: « Existe una ley Netflix en Suiza, ¿por qué no una ley Spotify? ». La implementación de regulaciones específicas permitiría establecer límites claros y proteger los derechos de los creadores frente a la automatización.
Una regulación adecuada podría incluir disposiciones sobre la transparencia en la generación de contenido musical mediante IA, estableciendo mecanismos para identificar y etiquetar la música creada por algoritmos. Además, podrían implementarse medidas de compensación justa para los artistas cuyas obras sean utilizadas para entrenar sistemas de inteligencia artificial, garantizando que reciban una remuneración adecuada por su contribución.
La Sociedad Suiza de Autores ha señalado que, sin intervención rápida, se anticipa una pérdida del 24 % en los ingresos de los creadores para 2028. Este descenso no solo afecta a los músicos, sino también a otros creadores de contenido que dependen de las plataformas de streaming para su sustento económico. La regulación no solo protegería a los artistas, sino que también fomentaría un entorno más justo y sostenible para la creación musical.
Además, la regulación podría incentivar el desarrollo de tecnologías de IA que apoyen y complementen el trabajo humano, en lugar de reemplazarlo. Al establecer normas claras, se podría promover una colaboración más equilibrada entre la inteligencia artificial y los artistas, potenciando la innovación sin comprometer la integridad y el valor de la creatividad humana.
En este contexto, es crucial que los legisladores, la industria musical y los propios artistas trabajen juntos para crear un marco regulatorio que proteja los intereses de todos los actores involucrados. Solo a través de un esfuerzo conjunto se podrá asegurar que la tecnología avance de manera ética y equitativa, garantizando un futuro prometedor para la música y sus creadores.
Recursos adicionales
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